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Esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno severo que afecta la forma en que una persona piensa, siente y actúa. Alguien con esquizofrenia puede tener dificultad para diferenciar entre lo que es real y lo que es imaginario; puede ser que no responda o esté retraído; y puede tener problemas para expresar emociones normales en situaciones sociales.

Al contrario de la opinión pública, la esquizofrenia no es una personalidad múltiple o personalidad dividida. La gran mayor parte de las personas con esquizofrenia no son agresivas y no representan un peligro para los demás. La esquizofrenia no es causada por las experiencias de la niñez, la deficiencia paternal o la falta de voluntad, ni los síntomas son idénticos para cada persona.

¿Qué provoca la esquizofrenia?

La causa de la esquizofrenia aún no es clara. Algunas teorías sobre la causa de esta enfermedad incluyen: genética (heredez), biología (anomalías en la química o estructura del cerebro); y/o posibles enfermedades virales e inmunes.

La genética (herencia)

Los científicos admiten que el trastorno tiende a ser hereditario y que una persona tiene tendencia a desarrollar la enfermedad. Al igual que ocurre con otras enfermedades genéticas, la esquizofrenia puede aparecer cuando el cuerpo se somete a cambios hormonales y físicos (como los que se desarrollan durante la adolescencia y la juventud adulta) o después de haber vivido situaciones muy angustiosas.

Biología

Los científicos creen que las personas con esquizofrenia tienen un desajuste de los sustancias químicas cerebrales o neurotransmisores: dopamina, glutamato y serotonina. Estos neurotransmisores permiten que las células nerviosas del cerebro se envíen mensajes entre sí. El desajuste de estas sustancias químicas afecta la manera en que el cerebro de una persona responde a los estímulos, lo que explica por qué una persona con esquizofrenia puede sentirse abrumada por la información sensitiva (graves sonidos o luces fuertes) que otras personas pueden manejar fácilmente. Este problema en el proceso de elaboración de diferentes sonidos, vistas, olores y sabores también puede llevar a alucinaciones o delirios.

Problemas en la fecundación

Algunas investigaciones indican la posibilidad de que los problemas con el establecimiento de conexiones y vías en el cerebro durante el embarazo conduzcan a la esquizofrenia.

Infecciones Virales y Trastornos Inmunológicos

La esquizofrenia también puede ser desencadenada por eventos ambientales, como las infecciones virales o los desórdenes inmunológicos. Por ejemplo, los bebés cuyas madres contraen la gripe mientras están embarazadas tienen un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia más adelante en la vida. Las personas que son ingresadas por infecciones graves tienen también mayor riesgo.

¿Cuáles son los síntomas de la esquizofrenia?

Los síntomas de la esquizofrenia son diferentes para cada persona. Los síntomas pueden desarrollarse de forma lenta durante meses o años, o pueden aparecer muy repentinamente. La enfermedad puede ir y venir en ciclos de recaída y remisión.

Los comportamientos que son síntomas de alerta temprana de la esquizofrenia son:

  • Oír o ver algo que no está ahí
  • Una constante sensación de ser observado
  • Forma particular o disparatada de hablar o escribir
  • Extraños movimientos del cuerpo
  • Sentirse insensible a situaciones muy importantes
  • Disminución del rendimiento académico o laboral
  • Un cambio en la limpieza y apariencia personal
  • Un cambio de personalidad
  • Abandono creciente de las situaciones sociales
  • Respuesta irracional, enojada o temerosa a sus familiares
  • Imposibilidad de dormir o concentrarse
  • Conducta inapropiada o extraña
  • Extrema inquietud con la religión o lo oculto

Cualquier persona que presente varios de estos síntomas durante más de dos semanas debe buscar ayuda inmediatamente.

¿Cuáles son los signos de la esquizofrenia?

Un profesional médico o psicólogo puede utilizar los siguientes términos al hablar sobre los síntomas de la esquizofrenia.

Los síntomas positivos son alteraciones que se “agregan” a la personalidad de la persona.

  • Delirios -ideas falsas- los individuos pueden creer que alguien los está espiando, o que son alguien famoso (o una figura religiosa).
  • Alucinaciones – ver, sentir, probar, oír u oler algo que realmente no existe. La experiencia más común es escuchar voces imaginarias que dan órdenes o comentarios al individuo.
  • Pensamiento y habla desordenada – moviéndose de un tema a otro, de una manera absurda. Los individuos también pueden inventar sus
  • propias palabras o sonidos, rimar de una manera que no tiene sentido o repetir palabras e ideas.
  • Comportamiento desordenado – esto puede variar desde tener problemas con conductas rutinarias como la higiene o elegir ropa apropiada para el clima, hasta explosiones no causadas, hasta acciones impulsivas y desinhibidas. Una persona también puede tener unos movimientos que parecen ansiosos, agitados, tensos o constantes sin ninguna razón aparente.

Los síntomas negativos son capacidades que se “pierden” de la personalidad de la persona.

  • Aislamiento social
  • Apatía extrema (falta de interés o entusiasmo)
  • Falta de decisión o iniciativa
  • Aplanamiento de las emociones

La esquizofrenia cambia la manera en que uno piensa, siente y actúa. Podría afectarte de manera diferente a otra persona. Los síntomas también pueden aparecer y desaparecer. Nadie los tiene todo el tiempo.

Usualmente empiezan entre los 16 y 30 años de edad. Con frecuencia, los hombres las padecen antes que las mujeres y, a menudo, hay un empeoramiento gradual antes de que los síntomas aparezcan. A esto a veces se le llama la fase de prodrômica.

Cuando la enfermedad está en pleno desarrollo y los síntomas son severos, la persona con esquizofrenia no puede decir lo que es real y lo que no lo es. Esto sucede con menos frecuencia a medida que envejecen.

Las personas con la enfermedad por lo general no son conscientes de que la tienen hasta que un médico o psicólogo se lo dice. Ni siquiera se darán cuenta de que algo está gravemente mal. Si se dan cuenta de los síntomas, como no poder pensar con normalidad, pueden atribuirse a cosas como el estrés o el cansancio.

Si le preocupa que alguien que conoce esté mostrando signos de esquizofrenia, hable con un médico o psicólogo.

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Fuentes:

https://www.amafe.org/